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Malos hábitos para el lenguaje

El desarrollo de lenguaje se conforma de diferentes partes, desde que estamos en el útero comienza una estimulación auditiva que se da a partir de los sonidos producidos por nuestra madre, ya sea el sonar de su estómago, los latidos de su corazón o su propia voz, entre otros. Este proceso se continúa con la lactancia materna, el hecho que el bebé pueda succionar de forma adecuada el seno materno es un ejercicio continuo de labios, mejillas, lengua, mandíbula y paladar que se hace naturalmente ejercitando cada músculo que interviene en la fonación.


Alrededor de los seis meses junto con la estimulación del ambiente que propiciamos en el bebé, se encuentra la deglución de las papillas, dando paso a un ejercicio de deglución diferente al anterior, ya que el alimento tiene más consistencia y los movimientos de los músculos de la boca se mueven diferente evolucionando estos movimientos y apareciendo a la vez balbuceos diferenciados.
Cuando el bebé ya tiene dientecitos aunque sean pocos, que esto se da alrededor del año de vida debe comenzar la masticación de sólidos como carne, verduras, fruta en trozos, lo que lleva a movimientos más complejos en los músculos de la boca, dando como resultado con esta práctica la aparición de las primeras palabras.
Sin embargo, existes hábitos que interfieren en el desarrollo del lenguaje, ya que perjudican a estos músculos que intervienen en la fonación y creando diferentes afecciones del lenguaje expresivo.
1- Uso de biberón después del año de vida.
2- Vaso entrenador que no requería de esfuerzo para succionar. (Lo recomendable es mejor pasar directamente al vaso con popote o sólo vaso).
3- Uso de dedo o chupón después del año de vida.
4- Deshebrar el pollito para que el niño ingiera cuando ya tiene dientes.
5- Apurar al niño para que coma.
6- No crear horario de sueño y comida establecido.
7- Un error es no darle diferentes frutas o verduras, si predisponemos al niño de que esto le gustará seguro dará ese resultado.
8- El lenguaje es imitación, nosotros debemos hablarle de forma adecuada para que imite lo correcto, así mismo imita lo que comemos y cómo es nuestro entusiasmo para ello.
9- Debemos darle diferentes carnes y diferentes texturas desde pequeños, con orientación de su pediatra.
10- Darle comida chatarra ( galletas, papas, fresco) en vez del alimento que le servimos en la mesa, sólo porque no lo quiso comer, no es ayuda, sólo le perjudicamos. En mi práctica muchas veces escucho que como no quieren comer lo que se les sirve, entonces le dan leche, tampoco es la solución, mejor busquemos algún otro método en el que le sea llamativa la comida para que la desee comer y en el caso de no tener éxito, podría tratarse ya de un problema oral motor que requiera valoración.
11- No variarle la comida, esto es muy común escuchar, "sólo come salchichas, nuggets, espagueti" podemos recurrir entonces al nutriólogo para asesorarnos en como variar su nutrición.
Si persiste un mal desarrollo del lenguaje, recuerda pedir ayuda profesional.

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